Alba
Si Dios lo permite te llamarás Alba…
Como el primer rayo de luz que anuncia la llegada de un nuevo día, así llegas a nuestras vidas. Anunciando un renuevo, una etapa que nos invita a cuidar y reflejar el amor que Dios ha tenido con nosotros al darnos la oportunidad de ser tus padres, un viaje que nos tiene emocionados, expectantes y agradecidos.
No lo planeábamos, ni lo imaginábamos, pero fuiste revelada - como la luz de la mañana que sin pedir permiso, transforma la oscuridad en claridad. Tu nombre es blanco. Y no solo en color, sino en lo que ese color nos representa: revelación, integridad, pureza, claridad, transparencia y verdad.
Te soñamos con los ojos abiertos, te nombramos desde antes de saberte, y ahora, al pronunciar tu nombre, algo muy dentro de nosotros cobra brillo. Para nada eres casualidad. Eres evidencia de la fidelidad y gracia de nuestro Dios. Y aunque no esperamos que seas perfecta, en nuestras oraciones está la constante petición de que crezcas con claridad en quién eres, quién es Dios, y el valor que Él ha depositado en ti.
Serás, si Dios lo permite, testimonio de que la luz puede comenzar en algo pequeño y aún así jamás pasa desapercibida. Pero más aún deseamos que seas una vida que ama la verdad y revela lo que es verdadero. Porque eso es lo que hace la luz. Manifiesta. Expone. Aclara.
Ese es el carácter que pedimos para ti en nuestras oraciones, que seas una mujer temerosa de Dios, íntegra, valiente, que ame la justicia y defienda siempre la verdad, incluso cuando cueste.
Para nosotros, tus padres, tu nombre será un recordatorio constante de aquella luz que vino al mundo a manifestarlo todo. Nos recordará a Cristo, quien no solo alumbra, sino que revela; no solo guía,sino que transforma. Tu nombre será nuestra memoria viva de que la luz verdadera ya ha venido, y que en medio de un mundo que a menudo ama las sombras, nosotros hemos sido llamados a vivir a la luz de Su verdad.
Alba será nuestro recordatorio de que es Él quien sostiene todo con su poder, quien da sentido a la existencia, y quien nos conduce hacia lo eterno. Tu nombre nos recordará que no hay nada oculto ante Él, y que nuestro mayor deseo como tus padres es reflejar esa luz en nuestra manera de amarte, criarte y apuntarte hacia Aquel que da verdadero sentido a todo.
Serás nuestra luz primera, nuestra primogénita, solo si Dios permite… te llamarás Alba.
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