VOLVÍ
No sé en qué momento lo dejé de hacer. Solo sé que pasó mucho tiempo desde la última vez que una historia me tomó por completo, de esas que se sienten más vividas que contadas. Pero hace unos días, algo cambió. Una conversación con una persona muy especial —de esas que no ves todos los días, pero que cuando aparecen, algo en ti se enciende— me devolvió no solo memorias, sino también la necesidad urgente de narrar. No puedo explicar del todo qué fue lo que detonó esta historia. Solo diré que, a veces, lo más cotidiano encierra lo más extraordinario. Desde entonces, mis tardes han estado llenas de emoción, de tinta imaginaria y de silencios que ahora cobran sentido entre líneas. Me siento animado como hace mucho no me sentía. Como si de pronto me reencontrara con una parte de mí que extrañaba profundamente. Quizá porque esta historia me recordó que hay decisiones que cambian la vida aunque se tomen en silencio… y que el tiempo no perdona a los indecisos, porque mi...